Los mox

El mambo de chepita

Santiago Maldonado y la desaparición forzosa de la historia.

La historia que contamos siempre tiene más historia detrás. Por eso comenzaré a contar la historia de la desaparición de Santiago Maldonado a partir de lo que sucede con la lucha que sostienen desde hace muchísimos años con los mapuche de Puelmapu (los que viven al este de la Cordillera de Los Andes). En este caso puntual los hechos ocurren en el Lof de Cushamen, cerca de Esquel, Provincia de Chubut. Si miran el mapa aquí, podrán ver que Cushamen se encuentra casi en la misma latitud de la localidad chilena de Hualaihue, Provincia de Palena.

¿Cual es la causa que motiva la lucha de esta comunidad?

Pues bien, hemos encontrado esta entrevista realizada por Claudio García al escritor Ramón Minieri, a propósito de su libro «Ese ajeno sur» (ver artículo completo aquí)

Las tierras que hoy tiene la empresa italiana Benetton en Río Negro y Chubut son las que en su momento tuvo la Compañía de Tierras del Sud Argentino –cuyo nombre ni siquiera estaba castellanizado, sino que legalmente aparecía como The Argentine Southern Land Co-, cuya historia fue recreada tras una rigurosa investigación por Ramón Minieri en su libro “Ese ajeno sur”. Cuando hoy el Estado nacional y el provincial chubutense reprimen a una comunidad mapuche calificándola de “terrorista” por reclamar apenas un pedazo de esas tierras, es bueno conocer cómo surgió “la propiedad privada” de estos territorios. De allí que me pareció oportuno reproducir esta entrevista que le hice a Minieri hace unos años donde quedará en claro la otra cara de las mentiras y el resguardo periodístico al oficialismo nacional que baja de los grandes medios contra los reclamos indígenas y en defensa de la supuesta “vigencia de la ley”.

La memoria señala que estas tierras usurpadas desde 1889 por capitales ingleses que configuraron «La Compañía», cuyo nombre legal fue The Argentine Southern Land Co. se originan en la misión de colonización que impulsó el gobierno argentino para «poblar y traer progreso a la Patagonia» ¿Les suena conocida esa frase?

El asunto es que el estado argentino llegó a «concesionar» 1 millón 100 mil hectáreas a «La Compañía». Algunos años después, cuando fue evidente que no hubo ni colonización ni progreso, el estado argentino intenta recuperar algunas tierras, a través de la ley que se llama De Liquidación. Recupera algunas, pero posteriormente una nueva ley permitió el blanqueo y una nueva escrituración de las tierras.

Cuento aparte, pero no menos importante, son las huelgas de peones que tuvieron lugar en Argentina entre 1920 y 1921, que en Santa Cruz reportaron fusilamientos de obreros como suele suceder cuando la peonada se alza a reclamar sus derechos laborales.

Existen indicios de que en las tierras de «La Compañía» también hubo levantamientos, pero se les encubrió bajo la etiqueta de «bandolerismo». Sobre lo que pasó con esos rebeldes no hay registro, tampoco se menciona que eran peones mapuches y tehuelches.

Durante la Primera Guerra Mundial la venta de lana, caballos y mulas fue el negocio de «La Compañía». Sin embargo la caída del precio de la lana generó una fuerte disminución en las ganancias que fue transferida por la empresa a los trabajadores, rebajando los sueldos.

«En 1974 pasa La Compañía a una sociedad trucha que se llamaba Grade Western Company Limited, con sede en Luxemburgo, de tres capitalistas argentinos, Menéndez, Ochoa y Paz, representantes de la oligarquía argentina. Duramte un tiempo todo sigue aparentemente sin cambios, La Compañía sigue con su nombre inglés, controlada por una compañía con sede en Luxemburgo. Menéndez, Ochoa y paz recorren cada tanto los campos, hay que mandarles a ellos los romaneos de la lana. En el ’82 con la Guerra de las Malvinas, Galtieri tira un decreto por el cual incauta o congela las cuentas bancarias de las empresas británicas y las empresas mismas quedan en observación. Entonces allí Menéndez, Ochoa y Paz ante un escribano transparentan que desde hace tantos años son dueños de La Compañía, es decir, que era argentina, no británica. Y ahí cambia el nombre del inglés al castellano y se llama Compañía Argentina de Tierras del Sud.»

Ese es, en resumen, el origen de la propiedad de las tierras que las comunidades mapuches disputan a Benetton.

Benetton compra las mismas tierras. No estaban ya las estancias La Patagonia y Los Alfalfares, de Santa Cruz y Córdoba, respectivamente. Pero después las compra también. El tipo es como que se hace cargo de la historia de la empresa; ha comprado el capital simbólico e histórico también y por eso tiene como lema que esta empresa ha estado cien años desarrollando la Patagonia. Y en los conflictos con las comunidades indígenas salen a alegar que son los legítimos ocupantes y propietarios de estas tierras desde 1889. Obviamente que se oculta la verdadera historia así como los “corrimientos de alambrado”  de 1937 que avaló el presidente Agustín P. Justo.

Los hechos previos a la desaparición de Santiago Maldonado.

En el sitio web de la familia de Santiago se da cuenta de la cronología de hechos. La pueden leer aquí.

Esa relación de hechos permite hacernos una idea sobre la militarización del territorio en disputa. Gendarmería se ha instalado allí con mayor fuerza desde el año 2015, aproximadamente. Este año, bajo el gobierno derechista de Macri, la presión se intensificó.

El portal de noticias Nodal da cuenta del comportamiento que las autoridades políticas federales y provinciales respecto de este conflicto. Nodal es un sitio de noticias serio y riguroso que dirige el periodista argentino Pedro Brieger. El mismo que conocimos en Chile gracias a la cobertura que realizó del movimiento estudiantil del 2011, cobertura  que permitió romper parcialmente la censura y/o tergiversación de los medios de comunicación chilenos. Pueden revisar lo que Nodal informó en Enero de 2017 sobre la represiòn a los mapuche pinchando aquí.

Otros medios, como «La Izquierda Diario» han seguido el caso de Santiago Maldonado y permiten conocer lo que ha sucedido desde el 1 de agosto, cuando Gendarmería Nacional realizó un operativo en el territorio de la comunidad Lof en Resistencia Cushamen, en Chubut, desplegando más de 100 agentes, fuertemente armados, que dispararon balas contra los miembros de la comunidad, golpearon a niños y mujeres, además de destrozar, quemar sus pertenencias y sus rukas.

Desde Buenos Aires viajó, para encabezar ese operativo, el Jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Nocetti, señalan las organizaciones que han denunciados las violaciones a los derechos humanos en todo lo que ha durado este conflicto.

Si desean pueden consultar la cobertura del caso Santiago Maldonado, que ha realizado «La Izquierda Diario», pinchando aquí.

La papa caliente de los desaparecidos en democracia.

El caso de Santiago Maldonado tiene una peculiaridad que lo ha hecho mucho más visible que otros casos anteriores. Aunque moleste decirlo Santiago es hijo de una familia de clase media, es de piel blanca, cabellos y ojos claros. Si lo analizo desde la semiótica me resulta evidente que la imagen fotográfica de Santiago, que ha circulado masivamente por las redes sociales, remite a la imagen del Jesus de Nazareth cinematográfico de Franco Zeffirelli. Ese mismo que forjó el imaginario crístico de los años 80 y 90, la generación a los que pertenecen los que hoy protestan y reivindican los derechos humanos y sociales.

Ese antecedente no es menor, fundamentalmente porque el tema de la usurpación de tierra ha pasado a segundo plano. Amigos y amigas argentinos me lo recalcaron para decirme que en general «la causa de los mapuches no le importa a nadie acá». Sin embargo las desapariciones y muertes continúan ocurriendo, algunos con más notoriedad noticiosa que otros pero esta claro que incluso en esta dimensión social funciona el racismo y clasismo de nuestras sociedades coloniales.  Los indios y pobres no lograron levantar campañas como la que pide conocer el paradero de Santiago. Acá en Chile sabemos el espacio que han destinado los medios de comunicación chilenos al caso de la desaparición y muerte de Jorge Matute Jones no es la misma que la otorgada a los casos de José Vergara y José Huenante (leer aquí) . Estos dos ultimos casos tiene algo en común con Santiago Maldonado, lo último que se supo de ellos es quefueron detenidos por la policía y nunca más se supo de ellos.

En Argentina los partidarios del gobierno de Macri han sacado a relucir el caso de Julio López, un desaparecido de la época de los Kirchner y se cuentan otros casos como el de Luciano Arrua. Entonces, en el plano político, el kirchnerismo y el macrismo han estado jugando al empate porque el caso Maldonado cobra especial importancia para la oposición kirchnerirista al gobierno de Macri, pues quiere volver al poder. Pero como dicen mis amgos argentinos, a la derecha el Caso López le importa un huevo.

La concentración del poder económico y de los medios de comunicación de la derecha argentina es enorme, el 80% de los medios de comunicación están en manos del Grupo Clarin, así como en Chile sucede con El Mercurio, COPESA, BíoBío e Iberoamerican Radio Chile. Hoy se suma el uso del aparato policial para acciones represivas que recuerdan el terror de las dictaduras. Las marchas, protestas y campañas cobran entonces un sentido de resistencia política en la Argentina de hoy,  resistencia a la concentración de poder de una derecha que da claras muestras de querer regresar a lo que fueron las dictaduras militares, para asegurar su poder económico con el apoyo de la fuerza armada estatal, pero ahora bajo la legitimidad que otorga una democracia representativa.

Para los chilenos este caso funciona como un espejo si analizamos lo que ocurre con las demandas de las comunidades mapuches, los desaparecidos y muertos en democracia, el uso político de episodios de violencia para criminalizar movimientos sociales y el reforzamiento de las policías con armamento de guerra urbana, etc.

Desde el punto de vista del análisis político de coyuntura es grave que ocurran desapariciones forzadas y asesinatos de personas, por parte de las policías nacionales; sobretodo cuando estas violaciones a los derechos humanos están ligadas a la represión de movimientos libertarios, mapuches, estudiantiles o de izquierda. La impunidad de losa gentes policiales del Estado son un indicio del escaso o nulo control que tiene el estado sobre las instituciones policiales en estos casos. No hay investigaciones profundas, no hay justicia, no hay control sobre las policías. Ese es el punto fundamental, si no estamos en dictadura no se puede aceptar que siga desapareciendo gente que es detenida por la policía, sobretodo mientras se desarrollan extensos juicios e investigaciones por desapariciones y muertes durante la dictadura cívico-militar. A la ciudadanía le queda la sensación, que cada día más se convierte en a certeza de la impotencia o derechamente corrupción de gobiernos que no resguardan ni protegen a la población de estos abusos y crímenes de Estado. Es por eso que hoy 30 de agosto, Día Nacional del Detenido Desaparecido, es importante hacer memoria. Sino recordamos, la historia se convierte en otra desaparición forzosa.

 

 

 

El Jilguero

El jilguero

«El Jilguero», de Donna Tartt, es una novela bellísima, que recorre, ora vertiginosamente ora en suave desplazamiento, géneros como lo policial, lo intimista, lo histórico desde el punto de vista de la historia del arte y lo hace a través de los ojos de un niño que se irá convirtiendo en un hombre. Sus 1.143 páginas son realmente un espacio de vértigo y a la vez de reflexión.

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NO HAY PEOR DISTRACCIÓN QUE LA QUE ALIMENTAMOS 

No nos subamos a la primera micro que nos pongan por delante.

¿Se acuerdan que hace unas semanas
estábamos hablando de NO+AFP,
de Educación Gratuita y de Calidad Universal,
de los Casos de Desfalco (Robo) del Estado
en Carabineros y el Ejército,
del aumento de casos de VIH en jóvenes,
del progresivo avance de el analfabetismo funcional,
del pésimo servicio de las sanitarias
y las empresas eléctricas
cuando el clima golpea con fuerza, entre muchos otros asuntos que afectan nuestra vida cotidiana, nuestra salud y nuestro bienestar ???

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Manzanas para la memoria.

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Manzana Gravensteiner sobre Balai de Boqui Fuco. (Fotografía de Ricardo Casas)

Durante mis años de infancia escuchaba constantemente a mi padre y a mis tíos elogiar una manzana particularmente exquisita, que al probarla traen hoy a mi paladar recuerdos de la infancia. En un alemán bastante champurreado le llamaban con un nombre que mi oído recordaba como «kafenstain».

 

Al conversar hace unos años con mi tía Elba Casas Fenske me recordaba que era una de las manzanas más apetecidas en la mesa de la familia Casas. Paulatinamente se fue convirtiendo para mí en una leyenda, sobretodo por la irrupción masiva de las variedades de manzana de exportación que poblaron las fruterías y siguen siendo las que lucen en los grandes supermercados.

Conversando a fines del 2016 con una amigo antropólogo, Rodrigo Quilodrán, le sorprendió saber que mi apellido era Casas. «Oye, pero si uno de mis mejores amigos es de apellido Casas, vive en Fresia. ¿Es pariente tuyo» Le dije que era muy probable, «habemos Casas repartidos por todo el sur de Chile y según mi tío, el agricultor y aviador German Casas Fenske, somos todos de la misma rama».

GravensteinerQuilodrán me relataba episodios vividos con su amigo Casas y de pronto me dice «me acuerdo que siempre me hablaba de una manzana que era la más sabrosa… era un nombre medio alemán…» y antes que terminara la frase le dije «si claro, debe ser la Kafenstain». Quilodrán se rió y me dijo «Esa era !!! ¿viste que deben ser parientes?.»

Me causo mucha gracia el episodio, otros sabían de la manzana, por lo tanto no era una invención proveniente de mi los vagos recuerdos de infancia.

Unos años antes surgió el nombre de la legendaria manzana. Fue en una comida que la familia del poeta  Jaime Huenún organizó en el quincho de la familia de Jorge Velasquez. Mientras el cordero giraba en el asador me senté a conversar con el padre de Jaime, Don René. Relajadamente la conversación desembarcó en el oficio magistral del señor Huenún: la fabricación de chicha de manzana. Por Jaime y varios amigos en común sabía de aquello, la chicha de Don René era insuperable. Era una producción familiar, pequeñas cantidades para el disfrute de la familia y los parientes, por supuesto muchísimo menos que los grandes volúmenes que provee la fábrica de Chicha Barría, que hasta el año 2010 se emplazaba en calle Manuel Rodriguez, cerca de calle Zenteno en Osorno. Recuerdo esa chichería porque mi abuelo Higinio Tejeda, nos enviaba a los nietos a comprar ese elixir indispensable para acompañar el asado de cordero. Un maridaje tradicional como le llamaría mi amigo hermano Omar Saavedra Aravena, chef, folclorista e investigador de la culinaria popular .

Durante esa conversación con Don René Huenún, confirmé que el principal componente de la chicha de manzana de estos territorios era la «manzana limón», pero le hice la pregunta que me rondaba mientras escuchaba sus relatos: «Don René ¿usted conoce una manzana, que me dicen que es de mucha calidad, una que le dicen «kafenstain ?»

Se iluminó la sonrisa del alquimista de las manzanas y me dijo «usted sabe de manzanas ¿ah?. Esa es la mejor manzana para complementarla con la manzana limón. Es la que le da un sabor único a la chicha que hago» y deslizó al pasar una parte de la receta de la chicha Huenún. Recuerdo esa conversación con especial afecto. La charla distendida, los recuerdos, las complicidades territoriales, que se enlazan con los recuerdos de amigos, hermanos, primos, padres y abuelos.

Hoy mi hermano Francisco me regaló un canasto de las manzanas de la parcela familiar. Son de un árbol que está allí desde cuando mi papá era un niño y vivió brevemente la hectárea y media que nos heredó, a mis hermanos y mi madre. Queda muy cerca de la casa del señor Huenún, casualmente y allí tenemos un árbol que nos provee de las manzanas «kafenstain».

Investigando en los laberintos de la internet, descubrí dos cosas:  lo primero es que se trata de una variedad que fue conocida en Chile desde Contulmo hasta Chiloé, famosa por su frescura y dulzor, pero que actualmente es bastante escasa; y la segunda fue que esta variedad de manzana que se llama Gravensteiner o Gravenstein. Dicen que bien almacenada se puede saborear en invierno, lo que la calificaría como «manzana de guarda».

Sus orígenes no son del todo claros, conocida en Alemania y Dinamarca (donde el Ministerio de Alimentos la proclamó el año 2005 como «manzana nacional»), también existen antecedentes sobre su importación a los jardines de la realeza danesa y germana desde Italia o desde el sur del Tirol, en el siglo 15 aproximadamente.

Pero, aunque ahora conozco mucho más sobre este fruto, siempre la seguiré llamando «Kafenstain», como le llamaba mi padre y mis tíos, con ese alemán champurreado que hablan los osorninos. Para mí representa ese mestizaje williche, chileno y con trazas de alemán; multicolor como la piel de esta manzana, de sabor indefinible pero inolvidable.

Quizás el ingrediente secreto de la chicha osornina no sea solamente el dulzor de una manzana de origen incierto, sino los intercambios culturales que se han fundido en el metal de la memoria de nuestros mayores.

«Las Maquinitas», proezas del basquetbol femenino osornino

16864579_10155149580469455_2851825032135999352_nOsorno, jueves 23 de octubre de 1975. Diario La Prensa.
«El triunfo dramático -no apto para cardíacos-, fue recibido con desbordantes manifestaciones del público calculado en tres mil personas que repletó las aposentadurías del recinto deportivo Santa Elisa. El partido en que primó el nerviosismo mostró a un Valparaíso con una estrategia de juego bien calculada y planificada. Desde los primeros minutos y hasta los diez minutos finales las porteñas dominaron las acciones, mediante un sistema de defensa de zona semiflotante con una marcación irrestricta individual y a presión de Claudia Muñoz, sobre Patricia Uribe. En los seis minutos finales Osorno se consolidó con una vibrante victoria sobre Valparaíso por 53-42en la Quinta jornada Nacional de Básquetbol Femenino».

Hay que reconocer que Osorno tiene herencia basquetbolística, me atrevo a decir que somos cuna de grandes talentos, aunque a Valdivia le moleste. Tenemos jugadoras mundialistas como la emblemática María Gallardo. Pero hoy quiero compartir la historia de «Las Maquinitas».

Estaba tomando once en casa de una de las integrantes de este equipo de baloncesto y por primera vez escucho este tremendo nombre. Es ahí cuando la tía Patricia Uribe Perez comienza a relatar las proezas de estas mujeres aguerridas en la cancha. Eran los ’70, cuando aparecieron «Las Maquinitas», dirigidas por el profesor Carlos Schwarzenberg Mohr, comenzaron como muchos en Osorno, desde pequeñas en las series infantiles, pero fue en categoría juvenil donde lograron llegar al primer lugar nacional (escolar y federado).
En cancha este equipo ganaba por diferencias abrumadoras de 105 a 19, como se relata en el libro de Fernando Delgado Santibañez, «Historia del deporte Osornino».

16831207_10155149580474455_2002400085304171214_nHoy hago un pequeño homenaje al grupo integrado por Patricia Uribe Perez, Marianela Matamala, María Angélica Matamala, Ximena Moll, Susana Ogalde, Ana Barría, Emilia Villarrroel, Luisa Valenzuela, María Gutierrez, Gloria Reyes, Marta González, Nancy Rojas, Gabriela Alvarez, Carmen Dominguez y María Eugenia Peters. Reconocimiento especial a Carlos Schwarzenberg y al asistente técnico Alejandro Schulz.
Como señala Delgado, pese a que el talento humano está en abundancia en cada metro cuadrado de este hermoso Osorno, no ha sido suficiente para conseguir una nueva generación de «Maquinitas».

Mientras seguimos tomando once, la tía Patricia Uribe Perez, se levanta rauda, me dice «las dejo», agarra su «chauchera», ropa deportiva lista, buenas zapatillas y parte nuevamente a esas canchas de gloria, donde aún deleita con sus tiros de larga distancia y entradas sorpresivas en el área.


Yessica Nuñez Paredes , 
Periodista

PLANO SECUENCIA EN PRETÉRITO IMPERFECTO

PLANO SECUENCIA EN PRETÉRITO IMPERFECTO Ricardo Casas 1992, un cine en una de las galerías interminables de una Concepción interminable. Una sala oscura llena de viejos calientes engañados por un afiche donde un pelilargo se echaba a la cintura las ancas de una mina rica. 1992, una sala oscura un corazón sin lado oscuro estudiante crédulo de libros rojos y banderas de tres letras. 1992, un viaje a San Antonio de Los Baños que nunca pudo ser una fiebre de Caribe que se quedó en la enfermiza fijación de cantar boleros en lugar de rock. 1992, yerba dulce y amarga a todas horas laguna los patos el arco de medicina la pedro del río la sociedad de socorros mutuos juan martinez de rosas 1992, la muerte puta infiltrada en la leyenda silvio desilusionado luego vendrían fresas y chocolates ¿Ese soy? ¿Quién es este? ¿En cual velador quedó la llave encendida? Ese se fue caminando por el haz de luz de una sala de cine llena de viejos calientes y un puñado de cómplices que todavía no conjugan el asalto al cielo. 1992 ¿o fue 1993? o fue la tienda de libros el Lar de Lara que me trajo el contrabando Girondo de Buenos Aires «si me dices que me los compras te los traigo» y allí están en el librero y me hablan y me dicen y me hablan y me dicen y un espantapájaros va presidiendo el cortejo de Subiela, plano secuencia por el haz del proyector en medio de la sala ese que ya no sé quien es y un montón de viejos calientes que se dejaron llevar por un afiche en el laberinto de las tardes en Concepción.

MUERTOS EN EL CAMINO

 

Muertos en el camino
en el camino
tres
¿o fueron 5?
no
muchos más
muchos innombrados,
igualmente muertos
carne de cañón de todas las guerras
en lavaderos
salitreras
desalambradores del despojo
el boquerón insólito
que se tragó parte del bosque
que apagó fuegos volcánicos
con furia
sin castigo
sin castigo
sin buscar perdón
por los propios
ni los ajenos.
Esta es la tierra donde
Tren tren y Cai Cai
en combate retuercen
el concepto de eternidad
como una espiral
que va serpenteando
centros
palabras para una música
que resuena en los siete peldaños
desde donde
batallas pueden librarse.
Es la memoria una de ellas.

A propósito de»El Olvido está lleno de memoria»

Líquenes en las rocas del Cementerio de Alerces de Pabilos. (Foto de Ricardo Casas Tejeda).      

Ese gran simulacro


Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir / arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro

el olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede / aunque quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinan por  el olvido
como si fuese el camino de santiago

el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y de maravilla
quebrarán los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido.

El poema pertenece  al libro «El Olvido está lleno de Memoria», del poeta uruguayo Mario  Benedetti, condecorado con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral por la República de Chile. 

Decir «el olvido está lleno de memoria» 
es lograr la construcción de un axioma que puede conjugar contrarios.
La verbalización de la emoción de país latinaomericano, oriental o africano
de emigrante, dentro y fuera del territorio natal.
La crítica a la noción de país
La crítica a quienes pretenden
todo tipo de cosas
por el gusto depretenderlas.

La crítica al egoísmo
a la parafernalia 
a la venta al por menor de humo.
 
a la la obra que cimenta en nuestra crítica muda
sin canción.

a la tonta esperanza 
que tendremos miedo
de los que mandan a otros
para no mancharse la solapa.

Porque si el olvido está lleno de memoria
deberías preguntarte que habrá de contener 
el silencio,