La libertad de expresión ¿un derecho o un bien escaso?

liberta-de-expresion-370x222

El Colegio de Periodistas de Chile se siente llamado a velar por la libertad de expresión, es parte fundamental de su razón de existir como institución, pero no la única institución que se preocupa de la libertad de expresión. También lo hacen la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), que agrupa a los dueños de periódicos en Chile, la ANATEL, que reúne en una misma mesa a los dueños de los canales de televisón abierta, la ARCHI, que agrupa a los dueños de las grandes radiodifusoras chilenas, las iglesias y los partidos políticos. Pero a pesar de que comparten una preocupación, no comparten una misma definición de lo que significa la libertad de expresión.

Un ejemplo de ello es el ranking que elabora la ONG Reporteros Sin Fronteras para evaluar la libertad de expresión en el mundo (vea el reporte aquí). La Universidad Alberto Hurtado de la Cía. de Jesús en Chile destaca en el blog de su carrera de Periodismo el «alto» lugar que ocupa nuestro país en ese ranking. Sin embargo el año que pasó marca un contraste con ese ranking: las familias de los niños y jóvenes abusados por sacerdotes católicos, los sindicatos de las cadenas de farmacias, los huelguistas de Camarones que se enfrentan al poder económico que quiere contaminar sus aguas y los familiares de los mapuches imputados por delitos terroristas, algunos de ellos en prisión preventiva por más de 4 años, que mantuvieron una huelga de hambre superior a los 70 días, reclamaron el escaso acceso a expresar sus versiones en la prensa chilena.

Tenemos entonces una perspectiva gremial sobre la libertad de expresión (Colegio de Periodistas) que se preocupa de la libertad para ejercer la profesión de periodista con suficientes garantías como para no terminar sometido a procesos judiciales cada vez que toca los intereses de alguien en el sector público o privado. La actual legislación permite procesar judicialmente a periodistas por el sólo hecho de ejercer su trabajo, porque considera el derecho a la privacidad y a la honra de las personas mucho más importante que el derecho de la sociedad a estar informado. Recomiendo leer el siguiente artículo académico para conocer más sobre esta perspectiva (Cabalin y Lagos, 2009)

Los dueños de los medios de comunicación, desde la otra vereda, tienen una perspectiva patrimonial de la libertad de expresión, pues la entienden como un «bien» patrimonial» o «activo financiero» por el sólo hecho de ser los propietarios de un diario o periódico o de la concesión de una frecuencia radial o televisiva. Esa definición de la libertad de expresión explicaría los reclamos que suelen expresar los gerentes o productores de los grandes medios de comunicación por las restricciones que el estado suele imponerles para frenar la transmisión o publicación de contenidos diversos (humorísticos, eróticos, violentos, etc), porque el mismo estado (o el gobierno de turno) les presiona para que ayuden a difundir campañas de salud pública como la que busca prevenir el contagio del SIDA a través de relaciones sexuales sin preservativo o condón, o por la restricción que establecen las leyes respecto a cualquier intento de establecer monopolios.

La tercera es la perspectiva ciudadana que reclama el acceso a crear y mantener medios de comunicación, exige a los periodistas el ejercicio del pluralismo informativo, recreativo, religioso y estético, y al estado le pone cara ante cualquier intento de censura o impedimento de acceder a la información pública.

Entonces ¿que mide el rating de Reporteros Sin Fronteras?. Al parecer mide los atentados materiales a la prensa (que tengan resultado de muerte, destrucción de edificios o infrestructura de los medios de comunicación y la detención de periodistas sin el debido proceso), cuestión que se ajusta bastante más a las dos primeras perspectivas: la gremial y la patrimonial, pero que convierte en invisible la evaluación negativa que la perspectiva ciudadana pudiese tener del acceso a la libertad de expresión.

Los ciudadanos de Chile no tienen garantizada en la Constitución el derecho a la libertad de expresión. Lo que existe es la protección del derecho patrimonial de los medios de comunicación y una serie de herramientas diseñadas para que el gobierno administre esta libertad según sus criterios. Un ejemplo de la libertad de expresión garantizada constitucionalmente es la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica (esto es lo que dice Wikipedia en inglés y en español) que prohibe culaquier intento legal del estado por coartar esa libertad. Se trata de una visión distinta que tiene en la mira el poder del «rey» y el peligro de que se exceda demasiado en sus atribuciones. Sin embargo incluso en EE.UU. este principio suele tambalear, como sucede por ejemplo con la Patriotic Act.

La persecución que el estado chileno realize sobre delitos de personas que desean ejercer la libertad de expresión suele ser «legal» porque no existe una restricción constitucional fuerte hacia el estado que le permita restringir sus atribuciones en este sentido. Lo que existe es una Ley de Prensa que fue promulgada tras un largo proceso de diálogo que involucró a la ANP, la ANATEL y el Colegio de Periodistas, es decir a personas jurídicas que representan visiones gremiales y patrimoniales de la libertad de expresión. Los diputados y senadores, quienes se suponen representantes de los ciudadanos y ciudadanas acogieron mucho más estas perspectivas que las ciudadanas. Pero los eventuales fallos e imperfecciones de esta legislación se producen principalmente porque la Constitución de 1980 permite este desequilibrio entre ciudadanos y corporaciones ante la ley.

Creo por tales razones que solo la elaboración de una nueva constitución, legítima, redactada a partir de una Asamblea Constituyente, que responda a las necesidades de las personas naturales y no a las personas jurídicas o corporaciones, como sucede hoy; permitirá resguardar el respeto y cumplimiento de nuestros derechos humanos fundamentales, uno de los cuales es la libertad de expresión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *