PLANO SECUENCIA EN PRETÉRITO IMPERFECTO

PLANO SECUENCIA EN PRETÉRITO IMPERFECTO Ricardo Casas 1992, un cine en una de las galerías interminables de una Concepción interminable. Una sala oscura llena de viejos calientes engañados por un afiche donde un pelilargo se echaba a la cintura las ancas de una mina rica. 1992, una sala oscura un corazón sin lado oscuro estudiante crédulo de libros rojos y banderas de tres letras. 1992, un viaje a San Antonio de Los Baños que nunca pudo ser una fiebre de Caribe que se quedó en la enfermiza fijación de cantar boleros en lugar de rock. 1992, yerba dulce y amarga a todas horas laguna los patos el arco de medicina la pedro del río la sociedad de socorros mutuos juan martinez de rosas 1992, la muerte puta infiltrada en la leyenda silvio desilusionado luego vendrían fresas y chocolates ¿Ese soy? ¿Quién es este? ¿En cual velador quedó la llave encendida? Ese se fue caminando por el haz de luz de una sala de cine llena de viejos calientes y un puñado de cómplices que todavía no conjugan el asalto al cielo. 1992 ¿o fue 1993? o fue la tienda de libros el Lar de Lara que me trajo el contrabando Girondo de Buenos Aires «si me dices que me los compras te los traigo» y allí están en el librero y me hablan y me dicen y me hablan y me dicen y un espantapájaros va presidiendo el cortejo de Subiela, plano secuencia por el haz del proyector en medio de la sala ese que ya no sé quien es y un montón de viejos calientes que se dejaron llevar por un afiche en el laberinto de las tardes en Concepción.

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